01/02/2026

1.02.2026. En más de 10 años de historia de Mussara, hemos visto de todo. Gente que rueda muy rápido, gente que va más a su ritmo y gente que, simplemente, sobrevive. Ciclistas WorldTour y grupetas de mongeta y butifarra. Pero nada como aquella vez…
El coche que iba abriendo carrera no entendía cómo esas dos bicicletas no bajaban nunca de 30 km/h. Ni siquiera en los puertos. Algunos dicen que se oían los frenos chillar antes de cada curva mientras subían el puerto ¿Se habían apuntado Pogačar y Evenepoel de incógnito a una prueba Mussara?

La respuesta era más simple de lo que parecía. Estos dos participantes se habían colado con bicicletas eléctricas en el pelotón de Mussara. Con su dorsal, su maillot y su inscripción. Estando ya tan avanzada la prueba se les dejó terminar el recorrido y llegar a meta. El problema no estaba tanto en la bicicleta eléctrica en sí, sino que estas iban deslimitadas, por lo tanto, no cumplían la normativa de circulación.
Llegaron a meta junto al vehículo cabeza de la prueba, contentos, orgullosos de ser los primeros participantes que cruzan el arco de meta. Orgullosos de haber conseguido mantener una velocidad media bastante superior a los 33kmh. Pero tanto organización como Mossos d’Esquadra teníamos dudas a resolver ¿cómo habían conseguido esta velocidad media tan alta si las bicicletas eléctricas están limitadas a 25kmh? No queráis saber hasta dónde cayó el orgullo y la satisfacción en ese momento.

Desde luego vivieron su propia experiencia de lo que es subir el Coll de la Mussara frenando en las curvas, aunque lo que seguro podemos decir es que el lunes no les dolieron tanto las piernas como al resto del pelotón.
